MusicUParte

Dj, pinchadiscos, disc jockey, el pincha o como quieras llamarlo. Desde hace décadas ser dj ha sido una profesión no reconocida ni respetada socialmente. Cuando digo no reconocida no me refiero solamente al hecho de que antiguamente en tu contrato aparezca la palabra “DJ” como profesión, sino el simple hecho de que el dj era el chico para todo. Mientras ponía unas canciones servía copas, recogía vasos y cuando terminaba llenaba las cámaras, ordenaba el almacén y en ocasiones limpiaba el local.

Por suerte, hoy en día se nos considera artistas y unos pocos pueden llegar a ser considerados “Pop Stars” tanto a nivel social de movimiento de masas como a nivel económico. ¿Qué ha cambiado?

Nuestro trabajo ha sido el mismo durante décadas. Dedicar nuestra vida compaginándola en muchas ocasiones con otro trabajo para poder vivir pasando horas escuchando música, buscándola, comprándola, seleccionándola con el único objetivo de que durante el tiempo que esas personas estén delante de ti, disfruten. Sí, sí, cuando digo esas personas, me refiero al chofer de autobús, pasando por el monitor del gimnasio, el municipal que libra esa noche, el abogado de la Avenida y el director del banco de turno.

A lo largo de mi vida, he tenido la fortuna de poder conocer a cantidad de “colegas” de profesión de todo tipo y de todos los estilos de música. Cada uno tiene su estilo, su gusto, su técnica, su talento, su forma de mezclar, hay algunos que no mezclan y qué más da. Cada estilo tiene sus formas. No por saber mezclar eres mejor dj. Unos trabajan en bares, discotecas, pubs, radios, tiendas..qué más da. El objetivo es el mismo; hacer disfrutar.

Por desgracia, en muchas ocasiones en vez de apoyarnos entre nosotros. intentamos pisarnos los unos a los otros. Las envidias, los piques y la competitividad negativa está al orden del día cuando debería de ser al revés.

Pinchar es expresar, sentir, vivir.. Llegar a conseguir ese feedback con tu público es algo tan maravilloso y mágico que cuando sucede, esa sensación de clímax que te corre por las venas es algo tan indescriptible pero a la vez tan orgásmico que hace que merezca la pena todo tu esfuerzo, todas tus horas. Estoy seguro que más de uno sabe de lo que hablo.

Nuestro trabajo no empieza a las 12 y acaba a las 6 como muchos piensan. Nuestro trabajo va mucho más allá. No entiende de horarios, ni de medios ni de formas. Más que un trabajo es una pasión, es algo que llevamos dentro, es una forma de vida.

Muchos djs nacen, pero otros muchos también se hacen por las circunstancias. En mi caso, me dedicaba a grabar cintas para las excursiones del colegio. Fueron mis amigos los que me empujaron y me apoyaron a que siguiese adelante. Fueron ellos los que me llamaron por primera vez “dj”. Fue por ellos por lo que empezó todo y me siento afortunado y privilegiado de hacer algo que verdaderamente me gusta y es el motor que mueve mi vida.

Es algo tan bonito como lo describió un saxofonista conocido artísticamente como Roque. “La música es algo que está dentro de las personas aunque no se den cuenta. Si eso que está dentro empieza a sentir, empieza a vibrar, llega un momento que explota y ya no hay vuelta atrás. Da igual que tengas tu master que no tengas ni el graduado. Lo dejarás todo por la música.”

Aunque parezca exagerado tenemos una gran responsabilidad. Responsabilidad de enseñar, de educar, mimar, divertir y conseguir que cada noche sea mágica para alguien.

Por fortuna, a la vez que por desgracia, hay mucho dj con talento frustrado convertido en lista de reproducción por ordenador seleccionada por un jefe, dueño o encargado que no apuesta por la expansión de cultura, ni de conocimiento ni de sentimientos ni de nada. Por supuesto, en todo este tipo de personas la respuesta mágica es la siguiente. “Esto es un negocio”. Ni siquiera se preocupa en llevar un concepto musical y da igual que esa lista de reproducción sea la misma día tras día y se repita una y otra vez. Efectivamente es un negocio. Pero esto no es el cuento de la lechera ni la gallina de los huevos de oro y tarde o temprano pasará factura. La música hace el ambiente y el ambiente da personalidad y reconocimiento al local. Hay veces que no sabes si estás haciendo cola en la carnicería escuchando los 40 principales o en el bar de copas de tu zona.

¿Qué pasa con la gastronomía en nuestra ciudad? ¿Por qué cocinamos y comemos tan bien y no nos conformamos con cualquier cosa? Pagamos dinerales y sabemos apreciar lo bueno. ¿Acaso somos más listos?. La respuesta es bien sencilla. Hay educación, hay conocimiento, se ha expandido esa cultura y a la gente le ha llegado.

Hagamos lo mismo por la música a todos los niveles. Es un proceso lento. No es cuestión de semanas, ni seguramente de meses, pero quizás en años, todo esto de lo que les hablo traerá sus frutos.

Alex del Toro.